Cuál es el impacto en nuestro cerebro tras el confinamiento.

Compartir:

Desde el pasado 14 de marzo, que se decretó el estado de alarma y nos quedamos todos en casa, han pasado algo más de 3 meses, y ya estamos en plena desescalada. ¿Sientes cierto malestar y tu estado de ánimo es un poco diferente? Puede que el problema sea consecuencia de la falta de socialización… Te contamos las consecuencias que puede tener para tu cerebro.

 

Antropológicamente somos una especie que necesita socializar. Necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo y, ha habido algunas tristes muestras a lo largo de la historia, que han evidenciado científicamente cómo nos impacta psicológicamente esa falta de contacto.

Existen historias documentadas de niños criados en aislamiento, como el caso de Kaspar Hauser, que nació en Alemania en 1812, o el de Víctor de Aveyron, que fue encontrado en 1800. Fueron casos reales que se estudiaron, pero fueron hechos aislados y tampoco se tenían los conocimientos que se tienen ahora, que hubiesen permitido ser analizarlos en mayor profundidad.

Sin embargo, la historia que realmente sirvió como base para un estudio, aportando tristemente, una muestra lo suficientemente amplia para constatar científicamente cómo nos afecta la falta de socialización, fue la investigación llevada a cabo por el científico estadounidense Nathan Fox, sobre los conocidos como “Orfanatos de Ceausescu”.

Ha sido la primera vez que, por desgracia, ha habido evidencias en casi 100.000 niños criados en esas dramáticas circunstancias y, que han servido para entender las repercusiones de ese trato y aislamiento en nuestra mente.

Según cuenta el artículo publicado por la BBC, se cree que murieron más de 20.000 niños. Los neurocientíficos que participaron en el estudio dijeron: “Desde el primer día de vida, los niños necesitan interacción con sus mayores como una especie de «nutriente» para su cerebro”. Los estudios publicados entre 2003 y 2004 decían que, los electroencefalogramas de estos niños, presentaban diferencias con respecto a los de niños criados en familias: “menor frecuencia cerebral en áreas cruciales e inmadurez del sistema nervioso”.

Este caso ha servido para demostrar una vez más, las evidencias de que existe “La plasticidad neuronal”.  Es decir, que nuestras neuronas se regeneran tanto anatómicamente como de manera funcional, dependiendo del entorno y el contexto al que sean sometidas. Para que se pueda entender fácilmente, podría ser un símil a lo que sucede con los músculos de nuestro cuerpo que, si los entrenamos, su respuesta ante una misma situación va a ser más rápida y resistente.

Lógicamente, las consecuencias no van a ser las mismas en nuestro caso, con un aislamiento que se produce por un tiempo limitado y en el que normalmente, mantenemos relaciones con nuestras familias o las personas que convivimos.

Explica Juan Nacher Roselló, que es catedrático de Biología Celular e investigador en la Universidad de Valencia, en un artículo publicado en “Theconversation.com”, que ese impacto es mucho más relevante durante la infancia y la adolescencia debido a que es el momento del desarrollo de nuestro cerebro.

Comenta en el artículo que “tener pocas relaciones merma nuestra salud”…”Los científicos llevan muchos años observando que los individuos que tienen una menor cantidad o calidad de relaciones sociales presentan más problemas de salud y un riesgo mayor de fallecer”

“…Puede ser un factor desencadenante de diferentes enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia, la depresión o la ansiedad”

Cuando habla sobre los experimentos que se han hecho en animales, dice: “Los animales aislados presentan más actividad locomotora y mayor ansiedad”…”estudios similares de otros colegas apuntan también a un aumento de la agresividad y del miedo”.

También comenta que las consecuencias del aislamiento se pueden revertir cuando se vuelve a producir el contacto con los demás. “En estos días se hace muy necesario el afecto y la relación dentro de nuestras casas, pero también más que nunca a través de cualquier otra vía para evitar el aislamiento y la soledad”.

Por suerte la tecnología nos ha ayudado como nunca a mantenernos más cerca, y “cenas virtuales” con los amigos o “tapa calls”, se han convertido en la forma más creativa de estar cerca de aquellos a los que queremos y que todavía muchos, no podemos ver.

El paso de gigantes que se ha dado para tumbar las barreras que hacían que muchas personas fueran reacias a utilizar las nuevas tecnologías, ha sido una de las lecturas positivas que ha tenido esta crisis.

Ahora ver que personas mayores, que han sido los grandes perjudicados de esta pandemia, se atreven a hacer una vídeo llamada para sentirse cerca de los suyos, no sólo nos enternece, sino que no nos sorprende.

Ahora ya sabes que, si sientes que tu estado de ánimo no es el mismo de siempre, es lo normal en esta situación, y probablemente desaparecerá en cuanto que puedas volver a la normalidad completa y a retomar el contacto social perdido o mermado en parte, especialmente con los que más quieres.

 

Contenido elaborado por The Why Company

Compartir: