Depresión postvacacional

¿Existe la depresión postvacacional?

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Año tras año escuchamos hablar de «depresión post vacacional » cuando llega septiembre. ¿Realmente existe? ¿Por qué sucede?

Terminan las vacaciones de verano , llega septiembre y empiezan a descender las temperaturas. Estos factores solo pueden significar una cosa: la vuelta al trabajo . Para la mayoría no es plato de buen gusto, pero antes o después acabamos de adaptarnos de nuevo al trabajo sin mayores problemas. Pero no es así para todos, cada vez es más común escuchar hablar de la depresión postvacacional  cuando llega el momento de volver a incorporarse al puesto de trabajo.

¿Qué es la depresión postvacacional?

Seguro que has oído hablar del concepto depresión postvacacional y te has preguntado si era real o solo una persona exagerando después de sus vacaciones. La verdad es que la depresión postvacacional sí existe, aunque el término más correcto para referirnos a ello es síndrome postvacacional. Los expertos en psicología están de acuerdo en que no podemos considerar este conjunto de síntomas como una enfermedad al nivel de la depresión, pero sí es importante concienciarnos de su existencia, ya que es un malestar que cada vez afecta a más personas.

El síndrome postvacacional es un estado mental y físico que se produce cuando un trabajador comienza a trabajar tras un periodo de vacaciones y no supera el proceso de adaptación.

Casi el 40% de trabajadores en España sufrirá el síndrome postvacacional en su reincorporación al trabajo

Algunos de los síntomas más comunes es el cansancio general, la falta de energía para afrontar el día o la apatía. Las personas que padecen este síndrome se vuelven más negativas y pesimistas, no sólo dentro de su empleo, sino también en sus actividades cotidianas. También son comunes las conductas de evasión, como, por ejemplo, evitar hablar de trabajo fuera de la jornada laboral o adoptar una conducta pasiva en las tareas que se realizan diariamente. Los síntomas pueden presentarse incluso de forma física, como malestar corporal o náuseas.

Si el síndrome y la sintomatología se alargan en el tiempo, puede llegar a convertirse en estrés crónico, un patrón de ansiedad generalizada. Pero los expertos han determinado que este problema es muy poco frecuente que derive a una depresión o en algún otro trastorno psicológico . A pesar de esto, las reacciones, problemas y circunstancias de cada persona son distintas, por lo que si estos síntomas son algo recurrente es recomendable acudir a un médico.

¿Por qué sucede la depresión postvacacional?

No existen causas específicas a las que podamos atribuir la depresión postvacacional. De hecho, aunque lo más común es que se produzca antes de comenzar el trabajo, también puede presentarse días después de la incorporación. Normalmente lo sufren adultos, pero en algunos casos también lo pueden llegar a padecer los niños.

Los motivos pueden deberse a un sentimiento de pérdida de libertad, ya que el trabajo nos ocupa la mayoría de las horas del día y deja menos tiempo libre para las actividades de ocio. Por otro lado, es más usual que se de en personas insatisfechas con su trabajo, en ambientes laborales tóxicos o en puestos con mucha responsabilidad que generan gran tensión.

Depresión postvacacional

¿Cómo superar la depresión postvacacional?

El síndrome postvacacional  puede prevenirse o acortar su duración a través de una serie de consejos, pero además de ellos, es necesario llevar una dieta equilibrada y practicar deporte con regularidad. Estos puntos son claves ayudarnos a mantener un estado físico y mental saludable tras la vuelta de las vacaciones. Algunos de estos consejos son:

    • Regresar a la rutina de manera progresiva. Tanto pasar algunos días en casa antes de comenzar el trabajo como recuperar el horario de manera gradual nos ayudará. No olvidemos que es necesario dormir las ocho horas recomendadas.
    • Planificar y priorizar. Es muy probable que a la vuelta de vacaciones tengas correos sin leer, reuniones a las que atender y es normal que la gran cantidad de trabajo acumulada agobie. Por ello es necesario tomarse un tiempo para planificar las tareas y ordenar el trabajo por prioridades.
    • Dedícate tiempo a ti mismo. Salir a correr por la mañana, preparar un buen desayuno o ver una serie al llegar a casa son algunas de las actividades que puedes seguir haciendo cuando te incorporas a la rutina. Es importante ser consciente que comenzar el trabajo no significa olvidarse del ocio, sino cambiar el tipo de actividades que realizamos.
    • Tómate tiempo para la relajación. Los ejercicios de relajación pueden practicarse en cualquier lugar, incluso en el trabajo si lo necesitas. Estos ejercicios pueden ser de ayuda en picos de estrés y si se incorporan en la rutina con actividades como yoga o mindfulness serán una herramienta muy útil en cualquier momento.
    • Buscar tareas en el trabajo que nos motiven. Volver al trabajo puede ser una gran oportunidad para afrontar nuevos retos profesionales que nos inspiren.

Contenido elaborado por «Ontwice»

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