Impuestos e-commerce

¿Qué impuestos debes pagar con tu e-commerce?

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¿Acabas de iniciar tu aventura empresarial en la red? En ese caso, ya eres consciente de cuánto cuesta crear tu página web para vender productos y servicios. Ahora bien, ¿sabes a qué impuestos tendrás que hacer frente a partir de ahora como responsable de tu e-commerce? Si la fiscalidad online es un territorio desconocido para ti, presta atención a los trámites comunes que debes afrontar. Toma nota de las obligaciones tributarias que tienes como empresario de un negocio digital.

¿Cómo doy de alta mi negocio virtual?

¿Sabías que siete de cada diez consumidores compran en tiendas virtuales? ¿Y qué nueve de cada diez internautas que busca información en marketplaces finaliza su adquisición? Las plataformas digitales de venta están en auge, así que, si ya tienes claro lo que necesitas para emprender, ¡es hora de pasar a la acción!

Tu primera tarea es darte de alta en el censo de empresarios, profesionales y retenedores, como haría cualquier establecimiento físico (modelo 036 o 037). La Administración te consignará el código de Impuesto de Actividades Económicas correspondiente a la categoría; lo habitual es que una tienda digital encaje en el epígrafe «venta al por menor, por correo o por catálogo». Esto determinará los impuestos que debes afrontar en tu tienda virtual.

¿Venderás fuera de España?

Por supuesto, la web tiene que amoldarse a la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico. ¿Venderás tus productos o servicios en el ámbito de la Unión Europea? En ese caso, además, has de inscribirte en el Registro de Operadores Intracomunitarios.

¿Cómo adaptar tu e-commerce a la protección de datos?

Todas las organizaciones que disponen de archivos personales deben darse de alta en la Agencia de Protección de Datos. A partir de ahora, has de extremar la precaución en cada gestión. Debes contar con el beneplácito expreso del cliente para recabar datos personales. Cada vez que un usuario nuevo formalice su registro, deberás dar cuenta de los ficheros a la AEPD (también, si se produce cualquier modificación en ellos). Tu página ha de incluir un aviso legal identificando al propietario, además de ofrecer algún sistema para efectuar consultas o reclamaciones.

Recuerda que, si tu negocio online desprotege a tus usuarios, podrías enfrentarte a multas millonarias. Nunca está de más contar con un asesor profesional para garantizar que estás dando los pasos acertados.

Si tu e-commerce dispone de archivos personales no olvides darte de alta en la Agencia de Protección de Datos.

¿Cuáles son los tributos de una empresa online?

Si ya te diste de alta en la Seguridad Social —en la Tesorería General, en primera instancia, y en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), después— y tu empresa virtual cumple con la Ley de Protección de Datos, es hora de conocer los requisitos fiscales que tendrás que asumir.

El IRPF

Has de declarar el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas de manera trimestral. Posteriormente, se reflejará en la Declaración de la Renta, ya que no estás exento de presentarla. Conocerás de antemano cuáles van a ser las cantidades de esas cuatro cargas. Y es que, este impuesto no depende de los gastos o de los ingresos que hayas realizado, sino de unas reglas preestablecidas.

¿No te diriges a profesionales, sino al cliente final? En ese caso, debes saber que es el único supuesto en el que no estás obligado a realizar retenciones de IRPF en la venta. Si tus productos o servicios están pensados para profesionales especializados, tienes que indicar la retención. Cabe recordar que los tres primeros años será del 7 %, si es que eres nuevo autónomo.

El IVA

¿Cómo saber si hay que aplicar o no el Impuesto de Valor Añadido? Todo depende de la localización. Existen varios escenarios. ¿La sede fiscal de tu tienda online está en España y vendes a residentes en península y Baleares? Entonces, el IVA será del 21 %. ¿Tus consumidores viven en Ceuta, Melilla o Canarias? Aquí emitirías una factura sin IVA, y se saldaría el impuesto en el destino (IGIC o IPSI). Y es que, en este caso, estaríamos hablando de una exportación.

¿Operas en la Unión Europea? Las facturas deben incluir el IVA correspondiente al producto. Hablamos de consumidores particulares. Si vendemos a compañías, no debes facturar el IVA, puesto que se trataría de una operación intracomunitaria. Por lo tanto, sería la citada empresa la encargada de pagar el impuesto en su país —al igual que si se tratara de una empresa de otra parte del mundo o fuera de la UE—.

El recargo de equivalencia

¿Has oído hablar del recargo de equivalencia? Es un régimen especial dentro del IVA al que tienes que acogerte si eres un comerciante autónomo minorista que no transforma el producto final que comercializa en la red. El recargo es del 5,2 % para el tipo general del 21 %. Para el reducido, del 10 %, el recargo será del 1,4 %. Mientras, al tipo superreducido del 4 % le corresponde un recargo del 0,5 %. Se paga a los proveedores directamente.

¿Cuáles son las ventajas de este sistema? Fundamentalmente, dos. Por un lado, no estás obligado a hacer factura —sí deberás hacerla cuando el cliente te lo pida, por supuesto—. Por el otro, tampoco tienes por qué presentar la declaración trimestral del IVA ni el resumen anual.

El impuesto de sociedades

El comercio electrónico también puede estar conformado por una sociedad. En este caso, tienes que pagar este impuesto anual que grava el beneficio registrado en el ejercicio previo por tu tienda virtual. Por tanto, deberás llevar una contabilidad precisa y detallada. Como sospechas, el tipo impositivo no es universal, sino que depende de la condición de tu negocio. Si hablamos de emprendedores el porcentaje se establece en el 15 %, en el 25 % en el caso de las pymes y en el 20 % para microempresas.

No cabe duda de que el crecimiento fulgurante de este tipo de negocios abre las puertas a los cambios constantes en lo referente a las leyes y a las obligaciones tributarias. Por eso, además de los requisitos aquí expuestos, deberás estar atento a las modificaciones en la fiscalidad de los e-commerce que pudiera haber en un futuro cercano. El universo digital es cada día más empresarial y asistimos a una adaptación constante.

 

 

Contenido elaborado por «Ontwice»

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