Cómo va a cambiar el Post COVID-19 el mercado inmobiliario.

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Durante la crisis sanitaria del coronavirus, el sector inmobiliario se ha sumergido en una realidad cambiante de precios, intereses de los compradores y apuesta por nuevas herramientas como las visitas online.

A diferencia de la crisis de 2008, en la que el sector de la construcción fue uno de los detonantes, en esta ocasión el mercado inmobiliario es uno más de los múltiples afectados por el freno económico. Si bien se prevé una recuperación a medio plazo, también se espera que algunos de los cambios que ha vivido el sector durante estos meses supongan una transformación definitiva. Estas son algunas de las tendencias que, dentro de la incertidumbre, podemos prever que marcarán el futuro del sector inmobiliario tras la crisis del COVID-19:

 

Un parón para la vivienda vacacional y pisos turísticos

 Aún es pronto para saber de qué manera transformará esta pandemia el sector turístico, pero con la incertidumbre de cuándo se recuperará por completo y el añadido de que los alquileres vacacionales son mucho más complejos de gestionar, muchos propietarios decidirán pasarse al alquiler tradicional a medio y largo plazo.

Se trata de una modalidad mucho más estable durante todo el año y con un menor riesgo a sufrir caídas ante un panorama de inseguridad en los mercados. Con esta tendencia se espera además que los alquileres de grandes ciudades como Madrid o Barcelona vean sus precios algo reducidos por el aumento en la oferta.

 

Transformación digital del sector

Durante la pandemia, las inmobiliarias y los usuarios particulares se las han tenido que ingeniar para poder mostrar las viviendas en alquiler o venta por medio de tours virtuales, fotografías 3D y vídeos, herramientas de uso excepcional hasta el momento. Se prevé que estas nuevas modalidades de visita virtual se implanten como un cambio estructural en el sector. Estas tecnologías aceleran el proceso de venta y permiten reducir costes, optimizar tiempos y eliminar desplazamientos innecesarios. Ahora, por ejemplo, se podrá agendar una visita física solo con aquellos interesados que ya hayan pasado un estudio de solvencia.

Por otro lado, al igual que ha ocurrido en otros negocios, las oficinas inmobiliarias también se han adaptado a un nuevo modo de coordinar sus equipos implantando modalidades de teletrabajo e interactuando mediante videollamada o aplicaciones para gestión interna, una tendencia que ha llegado para quedarse.

 

Bajadas de precio, pero solo a medio plazo

Tras el frenazo que ha supuesto el confinamiento para el sector inmobiliario y con muchas personas en paro, los alquileres y los precios de venta de viviendas han sufrido una ligera caída y el mercado en general se ha ralentizado. En el ámbito urbano, muchas personas han abandonado sus pisos de alquiler -como es el caso de los estudiantes-, lo que ha provocado un aumento de la oferta mientras que la demanda ha quedado prácticamente congelada. No es una situación que vaya a mantenerse en el tiempo, sino que se espera una recuperación del sector en cuanto a volumen de negocio en “V”, en la que el segundo tramo tendrá un desarrollo mucho más lento que el primero.

Principalmente esa lenta recuperación tendrá que ver con la disminución temporal en la demanda. Por un lado, el panorama laboral incierto se traducirá en una mayor reticencia a invertir en vivienda y solicitar préstamos hipotecarios. Por otro lado, la compra de viviendas por parte de ciudadanos extranjeros será una de las tendencias de más lenta recuperación.  Para paliar esta tendencia y agilizar las transacciones estimulando la inversión, estamos viviendo una ligera reducción en los precios de venta.

 

Lejos de la gran ciudad

 Se vislumbra un interés creciente por las viviendas con jardín o con muchos metros cuadrados donde poder disfrutar de más espacio propio. Tras la crisis sanitaria y el confinamiento, hemos aprendido a valorar el lugar en el que vivimos y convivimos con otras personas. Un espacio que se ha convertido en un refugio y no en un lugar de paso tras las interminables horas en la oficina. Especialmente tras la implantación en muchas empresas del teletrabajo, ya no tiene la misma importancia vivir en un piso céntrico o bien conectado. La tendencia es alejarse de las grandes ciudades y del centro en busca de opciones más espaciosas y tranquilas.

Por ello, frente a la bajada general de precios que se espera en la mayoría de los inmuebles, se prevé un posible incremento en el valor de aquellas viviendas con las características ahora más deseables: jardín, terraza, piscina, buenas vistas, luz natural y una localización estratégica cerca de las grandes ciudades, pero no en el interior de las mismas.

Si bien es cierto que el panorama general sufrirá cambios, es importante tener en cuenta que, como decíamos al principio, no se trata de una crisis del propio sector inmobiliario como la vivida en el 2008, por lo que los precios se recuperarán.

Por ello, si estás interesado en comprar o vender una vivienda debes tener en cuenta que tanto los precios como los intereses de los préstamos hipotecarios podrán subir a medida que el mercado se sobreponga. Plantéate cuál es el gasto que estás dispuesto a asumir o la rentabilidad que esperas obtener a largo plazo antes de tomar una decisión, y consulta todos los detalles de una posible transacción con tu asesor inmobiliario y tu banco.

 

Contenido elaborado por Aleph Comunicación

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