Todo lo que debes saber antes de poner una piscina en tu terraza o jardín.

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Este año, después del confinamiento y con las restricciones en la utilización de las playas e instalaciones deportivas públicas, tener piscina propia se ha convertido en el objeto de deseo número uno para muchos españoles, que necesitan combatir el calor ante la posibilidad de pasar el verano asomados a la ventana en lugar de tumbados en la playa.

Si dispones de algo de espacio en tu jardín o incluso de una terraza lo suficientemente grande, es posible que te estés planteando instalar una piscina, pero antes necesitas estudiar las posibilidades del terreno y las implicaciones económicas que te supondrá tomar esta decisión; valorar si necesitas pedir un préstamo, el tiempo que tardarás en instalarla y los costes de su mantenimiento. Hoy te contamos todos los detalles que deberás tener en cuenta antes de decidirte a instalar una piscina en tu terraza o jardín.

 

Piscina en tu terraza: Cuidado con las cargas estructurales

 Por muy atractiva que parezca la idea, lo cierto es que es una práctica desaconsejada por los arquitectos, ya que supone cargar con mucho peso la estructura de la vivienda. Es cierto que las terrazas, como el resto de la superficie de una casa, están construidas para soportar cargas de entre 200 kg y 300 kg por m2. Sin embargo, una piscina de 3 metros de diámetro con agua hasta los 50 cm de altura puede cargar la estructura hasta el doble de su límite y esto provocaría, eventualmente, el derrumbe de la terraza y los consecuentes daños en toda la vivienda. Teniendo en cuenta que la densidad del agua es de un kilo por litro, aproximadamente, tú mismo puedes hacer las cuentas de cuántos kilos por metro cuadrado estás poniendo sobre tu terraza con una de estas piscinas.

Si bien es cierto que para instalar una piscina pequeña, como las destinadas a bebés, no tendrás problema, en cualquier caso lo aconsejable es que consultes con un arquitecto o aparejador cuáles serían los riesgos de poner una piscina en tu terraza.

 

Piscina en tu jardín: una opción para cada presupuesto

 Ya sea en un patio, un terreno o un jardín, si dispones del espacio suficiente esta puede ser la opción que más te llame la atención y tratándose de una superficie a nivel del suelo eliminaremos las preocupaciones sobre las cargas.

  • Piscina de obra

Te permitirá disfrutar de ella durante años, preocupándote únicamente por su limpieza y llenado al principio del verano. El primer paso para hacerte con una será decidir su ubicación, tamaño y los materiales con los que quieres que se construya, teniendo en cuenta que todo ello influirá en su coste. El terreno donde la instales debe estar nivelado y es recomendable que no haya ningún árbol cerca para evitar que las raíces presionen la estructura.

  • Piscinas elevadas y desmontables

Se trata de la opción más sencilla porque no requiere intervenir sobre el terreno. Solo debes decidir el lugar en el que te gustaría instalarla y el tamaño que mejor se adapte a tus necesidades. Los materiales disponibles son variados, desde madera hasta aluminio pasando por las hinchables de plástico que son también las menos resistentes.

 

¿Cuánto tendrás que invertir?

 Naturalmente, la inversión depende mucho de la opción que elijas. Una piscina enterrada implica una obra de excavación del terreno, empedrado e instalación de una depuradora. Para que puedas hacerte una idea, una piscina de 10 m x 4 m fabricada en fibra de poliéster cuesta alrededor de los 10.000 €, precio al que hay que incluirle la obra de excavación y la depuradora. Por otro lado, el tipo de suelo también influirá en su coste, siendo este más elevado si se trata de un suelo rocoso que si es un sustrato blando. Además, si quieres utilizarla para hacer deporte, es posible que optes por incluir algunos complementos como un generador de corriente, correas o sistemas de regulación de la temperatura.

Por otro lado, optar por una piscina elevada será la opción más económica. Su coste puede rondar un precio entre los 100 € y los 1.000 €, dependiendo de si es fija o desmontable, a los que solo habría que sumarle el agua para el llenado.

 

Mantenimiento: otro gasto añadido

Mantener el agua limpia es la principal necesidad de cualquier piscina. Optando por el cloro, sal o algún otro método de depurado del agua, necesitarás hacer los cálculos del coste que te supondrá durante los 3-4 meses en los que la tengas en funcionamiento. Además, no hay que olvidar el cuidado diario del agua y la limpieza del fondo y paredes antes de que comience el verano, lo que supone no solo un gasto de dinero si no también de tiempo. Esta dedicación será obligatoria, pero lo cierto es que puede resultar tan placentera y relajante como el chapuzón mismo.

En el caso de las piscinas elevadas, si bien el mantenimiento es menor porque tienes la posibilidad de cubrirlas y evitar que entre suciedad mientras no están en uso, debes tener presente que los materiales también son menos resistentes, por lo que se rompen y es necesario remplazarlas al cabo de los años.

Elijas la piscina que elijas, lo importante es que tomes la decisión que mejor se adapte al espacio del que dispones y también a tu presupuesto. Ya optes por pedir un préstamo o bien la pagues al contado, asegúrate de que es un gasto que puedes enfrentar para que tu única preocupación este verano sea cómo vas a disfrutarla con tu familia y amigos.

 

Contenido elaborado por Aleph Comunicación.

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